Y AL FIN BERMEJO DIMITIÓ

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Por fortuna ya no tenemos que soportar a este personaje los profesiones que trabajamos en los Juzgados, al que le dediqué alguno de mis artículos como Carta abierta a Bermejo y en otros también lo tuve en mis pensamientos, como en El correcto ejercicio del Derecho de Huelga o Seguimos padeciendo la huelga. No obstante, analizando los motivos de la dimisión se puede sacar la conclusión que somos un país especial, porque su dumisión ha sido por ir de caza. Si señor, el gran motivo es que se fue de caza y eso es realmente triste y decepcionante.

Pero antes he de aclarar mi opinión con respecto a la famosa caza, y no es otra que Bermejo y Garzón no fueron a cazar para conspirar contra el PP, ya que me parece, en primer lugar, absurdo, teniendo en cuenta de que hay medios más discretos, como el teléfono, aparte de que Garzón no necesita instrucciones de nadie para meterse en todos los líos en los que se mete; y, en segundo lugar, me parece absolutamente normal que abogados, fiscales y jueces tengan buena relación y que queden para comer, cenar, tomar copas o, en este caso, ir de caza. Por supuesto, esta es mi opinión, y como estamos en un país libre, que cada uno piense lo que quiera.

Lo realmente triste es que, como dije, dimitiese por cazar, independientemente de quién le acompañase, por la sencilla razón que el hecho cinegético no es una actividad bien vista por la progresía y por eso muchos compañeros de filas le han criticado y alguno le pidió que dimitiera. Porque no se engañen, que si le hubiesen pillado hablando con Garzón en una actividad no tan mal vista como esta, Bermejo aún estaría en su cargo. ¿Acaso dimitió De la Vega por la reprimenda que le soltó a la Presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, en un desfile de las Fuerzas Armadas?

Por último, me parece sonrojante que haya quien vea en esta dimisión inducida (ya saben, dimites o te dimito) en un acto de honradez y dignidad política. Como dijo Trillo cuando era Presidente del Congreso: ¡Manda huevos!. Si tuviera Bermejo algo de dignidad y honradez hubiese dimitido, por ejemplo, tras su gran éxito en la huelga de funcionarios judiciales del año pasado en el que, tras dos meses de huelga por su terquedad, acabó bajándose los pantalones, después de que tuviera un pequeño despiste como fue el no controlar, durante el primer mes, qué funcionarios iban a la huelga, para, de esta manera, detraerles de la nómina los días de huelga. Así que todos los huelguistas cobraron íntegramente, al menos, el primer mes. Y Maleni, esa que está perdida por las lejanas tierras de Siberia, es otra que si tuviera dignidad y decencia habría dimitido hace mucho tiempo.

LOS DESPILFARROS DE TOURIÑO

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