LAS POLEMICAS EN EL PP DESDE EL 14M

Desde que las urnas dieron su veredicto, se ha generado una polémica en torno al Partido Popular, ya sea la propia continuidad de Mariano Rajoy, la decisión de nombrar a Soraya Sáenz de Santamaría como portavoz parlamentaria o si Esperanza Aguirre se presenta como candidata a disputar la Presidencia del Partido al político pontevedrés. Polémica que parte, según mi modesto punto de vista, de un incorrecto análisis de la derrota y de un defectuoso análisis estratégico de la situación.

En primer lugar, para poder llegar a un correcto diagnóstico hay que conocer la enfermedad del paciente, de lo contrario, incluso, podemos llegar a matarlo, y eso es lo que ha ocurrido con los análisis de la derrota del Partido Popular. Como ya dije, es el partido del Gobierno el que pierde las elecciones, no las gana la oposición, es decir si el que está en el poder lo hace medianamente bien, por muy bien que lo haga la oposición, repite. Pero nos hemos encontrado que se ha revalidado la mayoría de Zapatero cuando ha gestionado de manera pésima, entonces ¿qué es lo que ha fallado? La respuesta es sencilla: la estrategia socialista ha funcionado. Han sido capaces de tapar sus errores con bastante facilidad. Cada vez que les salía algo mal, la culpa era del PP o salía, por arte de magia, un escándalo de corrupción. Pero lo mejor que han hecho fue el aprovechar la presencia de Zaplana y de Acebes, que quedaron muy tocados por la gestión de la información del 11 M, para hacer mella en la oposición. Otro aspecto que han sabido aprovechar fue identificar a Federico Jiménez Losantos, al que constantemente las terminales mediáticasPSOE vapuleaban, con el Partido Popular. Todo esto hizo que una parte del electorado, sobre todo mucho votante de izquierda radical, acudiesen a depositar el voto con el ánimo de evitar que la derecha volviese al poder.

A esto, hay que añadirle que su política de pantalones bajados con los nacionalistas, a diferencia de lo que yo creía, ha servido para darles la puntilla electoralmente. No he visto una estrategia más eficaz que la que Zapatero llevó a cabo. Es triste decirlo pero es lo que ha ocurrido, y tenemos los resultados electorales aún muy presentes en nuestra memoria. Ha sido el principal culpable de que el sistema político español se haya convertido prácticamente en bipartidista. Y pensábamos que nos había tocado un tonto como Presidente del Gobierno, pero es tan tonto como lo era el emperador Claudio.

En segundo lugar, y centrándonos de lleno en los fallos estratégicos, me he encontrado que el principal argumento que se ha utilizado para cuestionar a Soraya Sáenz de Santamaría es que los medios de comunicación afines al Gobierno han aplaudido su nombramiento. Se decían que ¿por algo será? Pero tras analizarlo fríamente creo sinceramente que al cuestionarla estamos entrando de lleno en el juego del PSOE. Aplicando un símil ajedrecista, el oponente ha movido su alfil y se ha reaccionado cubriendo el posible ataque, pero hemos dejado al descubierto al rey. Es decir, nos han tendido una trampa para que, en lugar de buscar la iniciativa para ganar las generales de 2012, se esté poniendo en la picota desde nuestras propias filas a Mariano Rajoy. Y con eso estamos dando muestras de división que les está favoreciendo.

A esta conclusión se llega si tenemos en cuenta que se ha estado aplicando la tesis de que si la izquierda oficial lo criticaba era porque les perjudicaba, entre ellos yo mismo que escribí un artículo titulado "Ladran, luego cabalgamos". Efectivamente, estábamos equivocados, y las elecciones lo han dejado bien claro. Por eso hay que cambiar el chip y que el equipo que salga del Congreso nacional del Partido Popular elabore una estrategia clara, definida y a largo plazo, que nos lleve a tener la iniciativa en la partida.


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